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lunes, 16 de enero de 2017

Uruguay. Cuatro primeros días.

Cuando el jueves llegué a Barajas, la primer sensación fue de angustia. En el mostrador de British Airways me dijeron que el vuelo estaba suspendido y que debía de haber recibido esa información. No recibí ningún aviso. Pero, luego me informaron que estaba reubicado en un vuelo directo de Iberia y finalmente llegué a Buenos Aires 30 minutos antes de lo previsto. Como siempre me estaba esperando mi amigo Hugo Baciunas, al que debo de reconocer como patrocinador, por lo tanto, todos ustedes saben que este viaje es posible, con el apoyo de: CONTENEDORES HUGO. Una empresa argentina con proyección internacional (ver su página web).... sigo. Después del café y charla con Hugo, me llevó a la casa de Santiago y a partir de ese momento, el viaje tenía la tripulación al completo.
Montamos las máquinas, distribuimos la carga y nos proveímos de víveres. Replanteamos el viaje y resolvimos que lo haríamos en sentido inverso al proyectado. Esto porque los vientos dominantes en la costa uruguaya soplan de dirección nor-este. Ya era la 1 de la mañana del sábado y teníamos que arrancar a las 6 para llegar al puerto con comodidad. El cruce del río de La Plata, que entre las ciudades de Buenos Aires y Colonia tiene 60 kms de ancho (en la desembocadura alcanza casi los 150 kms), lo hicimos en tres horas, las que fueron muy entretenidas.
Al pisar tierra charrúa lo primero fue comprar los pasajes de bus para llegar a El Chuy y desde ahí bajar nuevamente hasta Colonia. Nos tomamos el sábado y domingo para recorrer la pequeña y hermosa Colonia del Sacramento, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Nos alojamos en un camping y disfrutamos de encuentros y situaciones increíbles. Estas situaciones me gustaría que las narrara mi Jefe de Pelotón y lo invitaré a hacerlo.
Desde las 4 de la tarde del domingo (ayer) hasta hace un par de horas nos acompañó la lluvia, la que tuvo la gentileza de menguar para permitirnos llegar a la estación de buses hoy a las 04:30. Anoche, le pedimos autorización al responsable del camping para cocinar en el área de duchas y nos dijo que había un pronostico de temporal intenso, por lo que nos abrió unas instalaciones con baño, cocina y un gran salón... finalmente, recibimos a una familia de cuatro integrantes y un par de amigos ciclistas que estaban haciendo su primer viaje. Solidaridad sin florituras.
En Montevideo hicimos cambio de coche y finalmente llegamos a El Chuy a las 14:30. Esta ciudad comparte nombre con su vecina brasilera y la frontera es la línea central de una avenida, que en la margen uruguaya se llama Avda. del Brasil y en la parte brasilera, Avda do Uruguay.
Nos instalamos en un hotel para recuperar "calorcito" y confort y mañana partiremos en nuestras máquinas, con destino en el hermoso pueblo de Punta del Diablo, donde pensamos quedarnos un par de días.

Aquí con Santiago, que está crecidito y nuestras máquinas listas.

En el puerto de Buenos Aires, distante a unos 13 kms. de la vivienda de Santiago. Este trayecto lo hicimos prácticamente en su totalidad por carril bici y por una de las zonas más bonitas de la ciudad de Buenos Aires. Al cruzar los bosques de Palermo, nos encontramos con las instalaciones que recibirían esa tarde la conclusión del Rally Dakar.
 Nuestro campamento, que se comportó de manera sobresaliente durante las horas de lluvia, pero que resultaba incómodo para cocinar y comer. Las horas debajo del tarp dieron para largas charlas.

 Durante el recorrido por la ciudad (sábado por la tarde y domingo por la mañana) encontramos muchos coches antiguos, como el que nos acompaña en la foto.
 También encontramos varias reafirmaciones de la amabilidad y simpatía de los uruguayos, como el caso de Ramón, quien nos asesoró e informó sobre que deberíamos visitar. Un agente de turismos "ad honorem" que está orgulloso de la ciudad donde vive.
 En esta plaza, me encontré con una botella de cerveza de 1 litro y no tuve más remedio que "ajusticiarla"
 La única puerta que queda de la antigua muralla, que protegía la guarnición de Colonia del Sacramento
 Las callejuelas están repletas de lugares bonitos y restos de la presencia colonial. Como esta esquina.
 El hombrecito que se ve en el agua es Santiago, que quería darse una zambullida en el río de La Plata y lo concretó. Reitero que en este punto, el río tiene un ancho de 60 kms.....
 Santiago acomodando a Clota en la bodega del bus.... Tendrá que contar el porqué del nombre de su bici.
 Alaikyn, plegado en el bus, a su llegada a El Chuy. La sangre viaja...... vamos abuelo!!!!!
 El Comandante Santucho (Santiago - Cartucho) consiguió mate, yerba y bombilla y propuesta de novia. Lo está pensando.

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