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jueves, 17 de abril de 2014

Monrepos, 16-4-2014

Desde hace una semana estoy saliendo día por medio. Hoy subí el Monrepos. Es un puerto cercano a casa y desde el arranque a la cumbre son 14,5 kms. Salgo desde unos 650 msnm y alcanzo los 1290 msnm. Un recorrido por la vieja carretera, hoy en desuso, sin ningún tráfico, por lo que se puede hacer con absoluta tranquilidad. Las vistas son bonitas y subiendo queda a la espalda el Pirineo y rodamos teniendo frente a nosotros las torres de comunicación que coronan el puerto. Son unos 50 minutos, dependiendo de la temperatura, las ganas y el estado físico (siempre en relación a mí mismo). La bajada suelo hacerla en dirección al valle donde se encuentran unos pocos pueblos con escasos habitantes (Aquillué, San Vicente, Caldearenas) y cerrando el círculo en Hostal de Ipies. Hoy tenía que regresar pronto y bajé directamente por la misma ruta de subida... y no es lo mismo. Está muy deteriorada y una cosa es subir a 8 kmh y otra bajar a 45 kmh... mucho freno y miedo de dañar una llanta. De todas maneras, descender con todo el aire en la cara, tomar las curvas a máxima velocidad y saber que en esos 10 kms no habrá nada ni nadie,  nos pone a tope la adrenalina... un placer.
 Se ve el desvío para tomar la vieja ruta. De casa hasta aquí son 4,5 kms.


 La linea recta es el nuevo puente, sin terminar y por supuesto a la espera de mejores tiempos con más dineros para continuar la autovía.
 24º fue la temperatura y como ven un cielo diáfano y sin viento... tarde especial para la bici.
 Me comentaba mi hija que hace un mes, por un accidente en la ruta, se desvió el tránsito por esta vieja carretera. De todos modos no hay mantenimiento de ninguna clase.

 Desde hace ya un par de años se encuentran paralizadas las obras de la nueva autovía. A unos 500 metros más adelante de este punto, se puede ver la boca de un túnel de casi 4 kms de longitud, que espera la bonanza económica para poder ser abierto al tránsito. 


 Paré la bici como lo hace Salva Rodriguez... con un palo. A la derecha, la tierra sin vegetación es la extraida de la perforación del túnel. Se rellenó una superficie de un par de hectáreas por unos 100 metros de altura. Aquí la carretera se bifurca. Seguimos subiendo al puerto y la ruta que nos lleva a Huesca y Zaragoza o bajamos a Caldearenas (12 kms.)
 Desde el puerto la visión del Pirineo es esta. Los turistas que hoy subían en gran cantidad, tendrán hasta el domingo un tiempo excelente para disfrutar del esquí y de los paseos en la montaña.
A pesar de ser esta la 4º salida desde mi regreso del viaje por América, sigo sorprendido por la ligereza (liviandad) de mi bici. La BTT que usé en el viaje, más las alforjas y la carga, sumaban unos 40 kilos y ahora son solo 7 kilos... un placer... pareciera que se puede rodar sin esfuerzo. La tranquilidad de estar en casa y las comidas de Eva han logrado expandir el sol de mi mallot argentino...

lunes, 14 de abril de 2014

Regreso a la bici

Después del viaje no había vuelto a montar en bici. Terminé en Sumampa y eso fue por el 5 de marzo... regresé a casa el 1º de abril y recién hace una semana hice mi primera salida. Fue como siempre cuando debo recuperarme, por el valle del río Guarga... es bastante plano y permite ir tomando forma. Buena temperatura, un paisaje que empieza a reverdecer y nadie en la carretera. Este invierno ha sido de muchas lluvias y copiosas nevadas, lo que generó fuertes crecidas en los ríos de montaña y pude ver como la correntada había arrasado vegetación y modificado el cauce. Los lugares que uso en verano para darme un baño, alejado de las miradas de los automovilistas, están destrozados y sin vegetación... habrá que buscar otros sitios para disfrutar de un chapuzón cuando el calor apriete.
Salí de casa y miré atrás... el Pirineo luce precioso, con mucha nieve todavía
Después de los 3 mil kilómetros con la bici de montaña y las alforjas, subirme a "La Vasca" fue un placer...solo 7 kilos, agil, nerviosa... que mina.
El río está ensanchado en su cauce... ha pasado mucha agua este invierno.
El mallot es un envío de Laura desde Bariloche, hace varios años y luce los colores de Argentina y el culote, prenda oficial de los seleccionados españoles de ciclismo, es regalo de Diego Ballesteros... casi nada.
Desde casa hasta esta "borda" son exactamente 20 kms. Beber algo y dar la vuelta.. hoy volví a salir, pero me fallaron las fotos. Hice otro camino más exigente y un poco más extenso. Ya pondré fotos.
Así fue todo el recorrido... una ruta desierta... toda para mí.
La llegada a casa me volvió a regalar esta maravillosa vista de los Pirineos.... detrás Francia.

jueves, 3 de abril de 2014

Bomberos de Uruguay y Argentina

Durante mi viaje he dormido muchas jornadas en los cuarteles de los bomberos. En Uruguay son profesionales e integran el cuerpo de policía. En Argentina fueron todos cuarteles de voluntarios. Algunas instalaciones son extremadamente pobres, otras cuentan con mejores medios, pero en todos lados la actitud de estos servidores públicos para con el viajero, fue de franca hospitalidad. La más de las veces he compartido el dormitorio y la mesa y la charla distendida transcurría entre mates y risas. Guardo de todos ellos un grato recuerdo.
En el primer día de viaje, después de una entrada nada grata a Montevideo, capital de Uruguay, rodé bajo una lluvia implacable y encontré refugio en el cuartel de Las Piedras... mates y tortas fritas fue el recibimiento.
 En el extremo izquierdo está el Jefe de Guardia, Leonardo. A los cuatro bomberos de guardia se sumaban otros cuatro agentes de un cuerpo que opera solo en los veranos para combatir los incendios de campos.
 En la ciudad de Florida los bomberos son vecinos de la misma y su relación excede lo laboral para extenderse a la amistad. Trabajan en el mantenimiento de su cuartel, cuidando desde la pintura hasta el jardín.
 Mario era Jefe de Guardia ese día y charlamos largo y tendido de lo humano y lo divino.
 Aquí la dotación completa y sentado el "jardinero", que cortaba el césped con una tijera de hogar...
 Un domingo de lluvia me demoró en la ciudad de Durazno y durante horas me guarecí en una estación de servicio. Finalmente busqué el cuartel y los bomberos me recibieron... a los pocos minutos compartí su mesa y unos tallarines con tuco
 El primero a mi izquierda es Pablo, excelente cocinero y apasionado del chocolate... no solo lo come, también lo elabora para su familia.
 Del cuartel de Durazno dependen otras unidades que abarcan una amplia zona, el jefe de todos estos cuarteles es el Comisario Walter Gonzalez. Durante mi estadía Uruguay soportó lluvias torrenciales que obligaron a declarar una alerta y ocuparon a mis anfitriones con múltiples salidas (Pablo, Ramiro, Andrés, Álvaro y Alejandro). Este cuartel ha sido totalmente rehabilitado con el esfuerzo de los bomberos y un trabajo de titan hecho por su jefe.. 
 Cuando llegué al cuartel de Rivera, en la frontera con Brasil, ya me esperaban gracias a un llamado del Comisario González... La gente de esta ciudad habla portuñol y existen muchos apellidos de origen portugués. En el cuartel tiene de mascota un gran lagarto. David, Robert, Guille y Caillawa me sentaron a su mesa.
 A los pies de la primer cama de la derecha se ve mi alforja. Me brindaron ese sitio en su dormitorio. 
 En todos los cuarteles, durante el cambio de guardia, en las mañanas, se repite la misma rutina. Se controla el material y se ponen en marcha los vehículos.
 Luis es el chofer que entró esa mañana junto a Pedro, Víctor, Sergio y Carlos
 Este cuartel, al igual que el de Durazno, es cabecera de una amplia región y existe personal que desarrolla tareas administrativas, aunque no está excento de cubrir guardias (24 horas). De camisa a cuadros Julio Da Rosa, subcomisario y "capo máximo".
 El personal administrativo cuenta con una mujer bombero, Silvana. Los otros oficinistas son Carlos y Marcos.
 Uno de los cuarteles que me alojó y que mayor precariedad muestra, es el San Javier en la provincia de Misiones, Argentina. Los voluntarios que allí trabajan están olvidados de las autoridades políticas de la ciudad y para cumplir su cometido deben echar mano a sus bolsillos y reparar lo irreparable. Suplen las faltas con ingenio y pasión.
 La tormenta que se ve, descargó viento y agua durante unas horas. Las chapas que cierran el lateral del galpón parecían hojas de periódico... cenamos las pizzas que la mujer del bombero de guardia hizo para el ciclista viajero. 
 En Jardín América está la otra cara de la moneda. Un hábil jefe de bomberos, un municipio que apoya el trabajo de los voluntarios y una comisión de vecinos que trabaja en la obtención de recursos han logrado inaugurar hace poco tiempo nuevas instalaciones. Este es el salón comedor donde también descansan los voluntarios.
 Cristian, a cargo de la guardia, dispone de un confortable sitio con equipos de comunicación interna y otros que lo unen a la red policial.
 Eduardo Rati, jefe del cuartel, llegó de Buenos Aires donde era bombero voluntario y fundó este cuartel. Sus antiguos compañeros apadrinan este proyecto y le hacen llegar las unidades que reemplazan. También reciben fondos de la Federación Nacional.
 Aquí cené lo que preparó Jonatan, un voluntario que después de su jornada de trabajo cumple varias horas de guardia. También conocí a Aldo Malaquías, Juan Carlos y Jeison.
 En Puerto Iguazú, muy cerca del cuartel de bomberos, esta niña aborigen vendía sus artesanías en la calle, mientras jugaba a la "payanca"
En todos los cuarteles está presente la bandera y se realiza una formación para su izado y arriado.