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sábado, 31 de agosto de 2013

Arranca el viaje... 7-10-1962

Una vez más se confirma mi convicción; “El hombre es lo que piensa”, y como el pensamiento que generó el viaje se mantuvo firme, constante y sin fisuras, mi amigo y sus acompañantes fueron construyendo con “casualidades” provocadas, los cimientos para lanzarse a la aventura.
Hoy es mayor el número de personas que se lanza a recorrer mundo de manera no convencional, pero estamos hablando de algo que ocurrió hace más de cincuenta años. Los hijos de Eugenio duplican la edad que él tenía cuando soñó y realizó su viaje.
En pocas líneas, estamos conociendo algo que se extendió durante veinte meses, y no incluimos los dos años de gestación.
Hagamos el ejercicio de sentir que este es nuestro viaje, y carguémoslo de todas las emociones, dudas, ansiedades y expectativas que sin duda nos abrumarían.
La planificación de un viaje en bicicleta, de unos 1200 kms., de extensión y veinte días de duración, me lleva meses. Solo el tema alimentación es una historia independiente… pero dejemos a Eugenio que nos cuente como fue el comienzo:     

“El 7 de octubre de 1962,  al medio día, el sueño se convirtió en realidad, arrancamos!!
Una caravana entusiasta de  familiares, amigos y colaboradores nos acompañó durante los primeros 60 kms. A partir de ese instante, éramos solo nosotros cuatro.
Ahí comenzaba la historia que me dejó los mejores recuerdos de mi juventud.
El rodar por la verde, plana y rica pampa bonaerense, que tanta admiración provoca en los extranjeros,  nos era un paisaje familiar. Nosotros soñábamos con conocer las montañas mendocinas y cruzar la cordillera de los Andes por el Paso de las Cuevas…
Teníamos que aprender a vivir de otra manera y entre esas nuevas pautas a cumplir, la mayor exigencia era exprimir al máximo los recursos económicos. Los compañeros me otorgaron la responsabilidad de administrar los 900 dólares que constituían el capital con que nos lanzábamos al camino.
La primer parada fue en la ciudad de Pergamino, los que conocen, saben que a Mendoza se va por la ruta 7, vía Villa Mercedes, pero un pariente de Jópele vivía en Pergamino y habíamos decidido pernoctar allí en nuestro primer día de viaje.
En la mañana del segundo día, y antes de abandonar la ciudad de Pergamino, visitamos el diario local, para lo que fue nuestro primer reportaje, para después armado de coraje, dirigirme a la empresa textil Annán de Pergamino, que en esos momentos tenía una fuerte presencia en el mercado nacional. Antonio Annán, su presidente, me recibió gentilmente y después de contarle nuestro viaje, café mediante, donó 500 pesos !!!… era un montón de guita… con eso cubríamos los gastos desde la salida hasta la ciudad de Mendoza y conservábamos la totalidad de nuestros fondos.
Antes de arribar a Mendoza, dormimos en los calabozos de la comisaría de Villa Mercedes, en la provincia de San Luis y no por haber cometido delito… fue por la hospitalidad de los funcionarios.
Mientras nos acercábamos a Mendoza, planeábamos como manejarnos en una ciudad en la que no conocíamos a nadie. Jólepe y Fernando sugirieron que deberíamos parar nuestro coche frente a algún centro comercial importante.
Fue un golazo!! Se empezaron a juntar curiosos. Alguien llamo al canal de TV y al rato estábamos en la tele. Contamos que buscábamos donde alojarnos y rápidamente se resolvió todo. Un televidente contactó con el cuartel de bomberos y nos ofrecieron cobijo. Llegamos a la hora de la cena y en salón comedor nos esperaba una treintena de bomberos que había seguido nuestro reportaje en la tele. El cocinero nos estaba preparando una mesa, y con menú especial ¡hasta vino había!
Al finalizar la cena, apareció el jefe, Comisario Hernández, quien nos dio una especial bienvenida. 
Nevadas tardías en la cordillera mantenían los pasos cerrados y nos quedamos tres semanas en el cuartel. Estábamos de primera, teníamos de todo y el Ford, en el patio del cuartel,  se había convertido en el auto fantasma. Se movía de noche solo  y se detenía por unos minutos frente al surtidor de gasolina. Y puedo asegurar que sin nuestra participación.
El futbol, que nosotros jugábamos desde niños en los potreros, fue una llave que también nos abrió muchas puertas. Éramos buenos en eso y existía una marcada diferencia de calidad. Jugamos en todos lados y nos aportó muchos beneficios.
En el primer día en el cuartel de Mendoza nos invitaron  a un “picado”, Antonio y yo, participamos y de cómo jugamos, resultó que nos invitaran a formar parte del equipo del cuartel. Ellos tenían un partido  con el Regimiento de Montaña 8, con el que había mucha rivalidad. Provistos de “documentos truchos”, pasamos a ser parte del personal del cuerpo de bomberos.
Ganamos 3 a 2, con un primer gol de Antonio y mío fue el de la victoria. Imagínense la alegría de los bomberos. Días después, el jefe nos convocó a su oficina para ofrecernos jugar en la provincia de San Luis y con viaje en avión!!.  , como esto nos obligaba a postergar nuestra partida a Chile, lo rechazamos.
Que lindo la pasamos en Mendoza !!!
Cuando sonaba la sirena de alarma, empezamos a pedir permiso para integrar la dotación y así fue que una noche, salimos para un incendio. Mi hermano se quedó en el cuartel, pero poco después, otro incendio en la Bodega Arizu, requería la asistencia de bomberos. El segundo chofer había salido a llevar al jefe a su casa y no había quien condujera para la emergencia. Fernando se ofreció y después muy orgulloso,  mostraba una copia del libro de guardia, donde decía que; “la autobomba que acudió al siniestro de la bodega Arizu, fue conducida por el chofer  raidista Fernando Pérez.”
Pasó de todo en esa bella Mendoza. La gente muy cálida y hospitalaria nos acercaba invitaciones para cenar. Desde un bife con pan y vino, en un humilde rancho, hasta cenas con altas autoridades políticas, donde los camareros de guante blanco nos servían vino en copas de cogote largo.
Dentro del cuartel, el oficial Puertas, gozaba de un enorme prestigio entre el personal. Era una leyenda. Entre sus hazañas, se destacaba el haberse jugado en solitario, para rescatar a un grupo de bomberos, aislados por un alud en la alta cordillera, a los que trajo de regreso. Entre los bomberos,  que tanto dependen del compañero, este gesto lo diferenciaba positivamente. Este hombre, cuando estaba de guardia al mando del cuartel, organizaba partidos de futbol para romper el aburrimiento… a las 2 o 3 de la madrugada. Yo lo insultaba hasta en arameo, pero terminaba dándome vuelta la cama para que me levante. Un héroe, pero bastante hincha pelotas.

De la tierra menduca podría escribir una semana, pero hay que seguir. Tenemos que cruzar la cordillera. Chile nos espera."

miércoles, 28 de agosto de 2013

El sueño se hace realidad.

En charlas de madrugada de domingo, mateando después de una noche de baile, Eugenio comenzó a plantear su idea del viaje a dos amigos, el Tano (italiano en argentino básico) y Jólepe. El lo cuenta así;

El Tano (Antonio Sarno ,1941) y  Jópele (José Zajac 1938) ,mostraban un enorme entusiasmo mientras me escuchaban … recuerdo haberles dicho que lo volveríamos a tratar en 15 días,  ya que era necesario que lo pensaran muy bien.
Ya el sol estaba alto esa mañana de domingo. Los muchachos que se van y mi “vieja” que se levanta. Antes de irme a la cama le digo; vieja, me voy a Norteamérica. No debe de haber sonado convincente mi comentario a juzgar por la lacónica respuesta de mi madre;  “si, andá
Los días pasaban y Eugenio iba ajustando los detalles, calculando rutas, costos y posibilidad de obtener recursos. Era necesario un mecánico en la dotación y su hermano gemelo, Fernando cubría ese rol. En una reunión que convocó a los cuatro, Eugenio expuso en detalle su plan;
“El plan para poder llevar a cabo el sueño, ya era de un equipo.
Sobraban ganas. Solo teníamos sueños.. no había ni auto ni plata. Pero estaba decidido. La fecha estimada de partida, en mi proyecto original era 21 de septiembre de 1962. Se veía muy lejos, era el invierno de 1960.”
Fue una época intensa, no solo por la efervescencia que el proyecto del viaje insuflaba a Eugenio. También Argentina y el Mundo vivían acontecimientos trascendentales. La Revolución Cubana se estaba afirmando con escaso tiempo en el poder, Rusia había puesto en órbita un cosmonauta y había capturado al piloto de un avión espía de los EEUU. Arturo Frondizi gobernaba Argentina sorteando casi a diario los planteos militares que finalmente lo derrocaron. Todos estos detalles surgen en la charla, anárquica como es habitual, en la que el Negro me cuenta su historia. Me dice que ese tiempo era en blanco y negro. En el barrio casi no había teléfonos y pocas casas contaban con un aparato de TV. La juventud acostumbraba a reunirse a bailar en casas de familia, en los llamados “asaltos”, y la organización de uno de ellos para reunir fondos, fue el comienzo. La familia Grillo brindó su casa y el éxito fue rotundo. Esto dio continuidad, para que un buen día el grupo presentara en sociedad el Ford A modelo 1930.
Esto demostró a los escépticos y mal intencionados, que lo del viaje no era solo una intención y animó a muchos a realizar aportes que consolidaban rápidamente el proyecto.
Eugenio recuerda con auténtico cariño y emoción a quien fuera su empleador, Don Salomón Skliar, un judío comunista, de moral intachable, que lo apoyó sin fisuras y alentó, aún en contra de sus propios intereses. Muchas veces oí a Eugenio hablar de este hombre, con una admiración y respeto que llega a contagiar…..
“..nunca, en los casi 30 años que estuve cerca de él, pude hallar un mínimo resquicio de duda, una actitud reprochable. Gracias viejo por los años que te tuve cerca, por tu guía y todo lo que me diste con tu ejemplo.”

El 7 de octubre de 1962, dieciséis días después de lo previsto dos años antes, se iniciaba el viaje. Los cuatro aventureros partían del kilómetro cero, ubicado en la Plaza de los Dos Congresos en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires.
Lamentablemente, las fotos también tienen 50 años y las recibí escaneadas en grupo, por lo que no he podido girar o quitar la inferior... sepan disimular.
Y ahora a disfrutar del camino... en unos pocos días volvemos a saber de ellos, viajando en el tiempo cincuenta y un  años atrás.

Miedo.....

Al hablar de mis proyectos de viajes en bici o comentar los que he hecho, recibo algunas preguntas que se reiteran. Pero hay una evidente preponderancia, de las que tienen que ver con las supuestas inseguridades.
Ya en algún comentario apunté que vivir es una experiencia peligrosa, pues siempre termina en la muerte y sin embargo nadie se niega a la existencia. Estoy convencido que mediante los miedos que nos inculcan (la educación, los gobiernos, las religiones) nos hacen más facilmente manejables y por lo contrario, vencer esos miedos, nos sumerge en una libertad que está desde siempre esperandonos, atrás de esos barrotes imaginarios que nos creamos.
Gracias a Jorge Bicibirloque, conocí el blog de una mochilera argentina que recorre el Mundo haciendo autostop (dedo, argentinos dixit) y un comentario sobre esta cuestión, que rubrico en su totalidad.
http://losviajesdenena.com/2013/03/y-no-te-da-miedo/

Siempre recuerdo que al viajar al norte de Argentina, veía en las banquinas (arcenes) gente que vendía unos pequeños monos, que se mostraban dóciles y manejables. Quienes los adquirian, debían parar sus vehículos al cabo de un par de horas, que era cuando al mono se le pasaba la borrachera que lo mantenía dócil. Estos animalitos eran cazados de manera incruenta, sin ocasionarles ningún tipo de daño. Sus captores, hacían un pequeño orificio en una gran calabaza (zapallo) y ponían dentro algún tipo de alimento tentador para el simio. Este introducía la mano y al cerrar el puño, con la golosina dentro no podía quitarlo de la calabaza, que se transformaba en insólita trampa, y por no soltar la comida, perdía la libertad. (se pueden hacer obvias comparaciones con los humanos).

Tenemos muchos miedos infundados. Lo contrario al miedo sería la seguridad y si revisamos las cosas en las que creemos encontrar seguridad, también veremos que hay muchas seguridades infundadas... nos apoyamos en ilusiones, humos, mentiras....

lunes, 26 de agosto de 2013

Eugenio - Nace el viaje

Eugenio nació en 1940 en la provincia de Córdoba, en el centro de Argentina y muy niño emigró con su familia a Buenos Aires. 
La situación no era para nada holgada en lo económico, y pronto comenzó a trabajar. 
Como impronta que le viene de “fábrica”, podemos decir que el manejo de la voluntad es lo que lo caracteriza.
A finales del año 1958 se hace con una Siamlambretta, una motoneta o ciclomotor de baja cilindrada, muy popular en esa época en Argentina y después de un partido de fútbol,  otra de sus pasiones, se lanza con un amigo a recorrer los 400 kms que lo separan de la ciudad de Mar del Plata… quería conocer el mar. Viajó toda la noche, y en la madrugada, se sobrecogió con la inmensidad del océano Atlántico. 
Con los labios partidos por el frío del viaje nocturno, sonrió imaginando también llegar al Pacífico.. ya tenía corriendo en sus venas el “virus del viajero”. 
Durante el regreso, ya no solo era poder ver el Pacífico lo que rondaba su cabeza… cruzar América pasó a ser el objetivo. HABÍA NACIDO SU VIAJE.
En este preámbulo del gran viaje, experimentó la generosidad de la gente,lo que se reiteraría en el futuro y así lo cuenta;

“En un atiborrado bar de la Ruta 2, llamado "El Atalaya", paramos como a la una o dos de la madrugada. Como es parada de buses estaba lleno de gente. Con mucho frío nos sentamos en una pequeña mesa y pedimos dos cafés dobles y dos ginebra dobles.
Un rato después, y ya listos para seguir, llamamos al camarero para pagar y este preguntó:
- ya se van muchachos?? 
- Falta mucha ruta todavía, respondimos.
- Porque no toman otra para que se les pase el frío? –
- Gracias, pero estamos cortos de guita. –
- QUEDENSE, YO INVITO.



sábado, 24 de agosto de 2013

Eugenio

Cuando hice mi primer viaje en bici a Alemania, bauticé a mi carro con el nombre de Eugenio.
Eugenio existe y es un amigo con el que nos conocemos desde hace casi cuarenta años. Muchos son mis amigos y valoro a todos de manera importante, pero con Eugenio hemos logrado una especie de simbiosis y llegan a confundirnos, porque hasta físicamente nos parecemos. 
En estos años atravesamos situaciones de desencuentros puntuales, que nos llevaron a discutir a lo "tano", con vehemencia, pasión y furia. En una oportunidad, en la provincia de Formosa, durante un asado y por lo tanto, cuchillo en mano. El resto de los comensales se fue alejando de nosotros formando un círculo, en el que todos imaginaban una pelea. Cuando tomamos conciencia de eso, nos echamos a reír y nos dimos un abrazo. 
No hubo en toda nuestra historia ningún tipo de circunstancia que nos separara en el afecto. Tampoco hizo falta discutirlo o conversarlo. Cada uno sabe cual es el límite donde por respeto, pudor o tolerancia se puede llegar. Esposas, hijos, política o dinero están fuera de los valores que nos unen. Desde luego, todo esto se apoya en valores que mi amigo ostenta, pero no necesito hablar de ellos para decir simplemente que Eugenio, coincide con la descripción de amigo que hace Atahualpa Yupanqui; soy yo, pero en otro cuero. 
Los lagos de la Patagonia nos vieron navegando en gomón, acampando en sus playas y bosques, subiendo montañas y coronando el volcán Lanín. 
Nos lanzamos desde los inicios del río Colorado, en el sur de Mendoza hasta alcanzar el océano Atlántico en un pequeño bote neumático. 
Recorrimos la totalidad del perímetro del lago Nahuel Huapi (367 kms). 
A punto de recibirnos de "sexagenarios", fuimos asiduos visitantes de todos los refugios del Club Andino Bariloche. 
Largas jornadas de caminata por los filos de los montes, nunca fueron suficientes para extinguir nuestra inagotable charla. Con la espalda fría por el rocío y el pecho caliente por el fogón, muchas botellas de vino se agotaron morosamente mientras ejercitábamos nuestra modesta y particular "filosofía".
El próximo 30 de setiembre se cumplen cincuenta años del fin de una aventura que permite mensurar quien es Eugenio. Ese día, pero de 1963, regresó a Buenos Aires después de haber unido esa ciudad de Argentina, con Detroit en los EEUU, a bordo un viejo Ford A del año 1930. La idea, planificación y desarrollo del viaje fue suya y luego se sumaron su hermano gemelo Fernando y dos amigos.
Entiendo que es algo para compartir y el Negro accedió a volver a contarme su historia. Vamos a ir desgranando como fue ese viaje, fruto de un soberbio ejercicio de libertad y de voluntad enfocada en un sueño.
Hace unos pocos años Eugenio nos visitó y aquí estamos con nuestra compañeras, cómplices necesarias para muchas de nuestras historias.
La seguimos en cualquier momento.....

jueves, 22 de agosto de 2013

Jorge Bicibirloque

Cuando hice mi primer viaje en bici, hace poco más de un año, creía que era uno de los pocos locos que se dedicaban a este asunto, pero no tardé en descubrir que hay una inmensa cantidad de viajeros recorriendo el planeta. Cada uno lo hace a su manera. Hay viajeros de vacaciones que ruedan 15 o 20 días. Otros hace años que han salido de sus casas y aún no han regresado. Otros hacen un ciclismo extremo y ruedan por paisajes y climas durísimos. También los hay que en su viaje desarrollan tareas solidarias para los pueblos que visitan. Unos pocos cuentan en páginas web o blogs sus experiencias y dentro de estos también existen distintos estilos y calidades de relato. Jorge es un madrileño que hace ya casi tres años, inició un viaje en Alaska y tras recorrer unos 24 mil kilómetros por las tierras de toda América, lo concluyó en Ushuaia en marzo de este año. La calidad de sus fotos y sus relatos, que orillan la poesía, me mantuvieron enganchado y me dieron combustible para mis proyectos. Por las extrañas cosas que generan las relaciones entre las personas, al volver a España me contactó para decirme que pasaría en su bici cerca de casa y una fría noche de fines de marzo cenamos juntos en Tardienta a unos 70 kms al sur de Hostal de Ipies.
Desde el martes y hasta esta mañana, Jorge fue nuestro huésped y dejó en Eva y en mí, un agradable sabor de boca. Tranquilo, reflexivo, abierto y excelente conversador nos supo transmitir la esencia de su viaje y dejarnos con ganas de más. Ahora está buscando su "reinserción" a un Mundo que le resulta un tanto loco y no dudamos que lo logrará. Una vez más recomiendo una visita a las páginas de su blog. Pongan en el buscador; jorge bicibirloque. Recibirán un huracán de aires de libertad

 Ayer por la mañana hicimos una salida en bici de 60 kms. Si no hubiéramos hablado tanto mientras rodábamos tal vez hubiéramos alcanzado el doble de distancia.. pero no nos acompañaría la mágia.
 martes por la noche asado y provoleta.......
anoche Jorge nos elaboró unas particulares y riquísimas tortillas... a las 2 de la mañana cortamos la charla y no por falta de temas... por exceso de sueño

Carcastillo, Fálces y Longás


Mi abuelo, Juan Martínez Autor, nació en Fálces, Navarra y allí encontré familiares que me abrieron sus brazos y tratan como si siempre hubiéramos estado en esta tierra. Para estas fechas celebran sus fiestas y acostumbramos a participar. En esta ocasión lo hicimos el día del cierre de las celebraciones, pero aprovechamos para visitar otros sitios. El domingo por la noche, después de trabajar hasta pasadas las 9, montamos en el motor home y llegamos a Ejea de los Caballeros en la provincia de Zaragoza. El lunes temprano estábamos en el Monasterio de La Oliva en Carcastillo, Navarra, al mediodía en Fálces y por la noche, después de pasar por Sos del Rey Católico, nos instalamos en Longás. Yo recuperé vivencias de mi reciente viaje en bici y Eva conoció y disfrutó de las amistades que coseché. Nuestra mascota fue parte del grupo disfrutó de los montes y también de sus nuevas amistades.

 Frida, reconocía cada cosa nueva a tgravés de su olfato... en el bosque correteaba imaginamos que persiguiendo el olor de animales que por esos sitios habían pasado. Con cada persona que encontraba, desarrollaba su show de cola enloquecida... pero el haber entrado en la adolescencia le ha dado un estar más sosegado.
 Llegamos al monasterio y recorrimos las instalaciones. Le mostré a Eva el lugar de mi acampadada y pregunté si podía saludar al P. Francisco y en unos minutos estaba con nosotros. Charlamos como viejos conocidos y reafirmé la excelente impresión que tengo de este hombre.
 Eva visitó el interior de la iglesia, construida entre el 1200 y el 1300
 En Fálces me reencontré con mi primo Javier... digan si no somos parecidos, al menos en la barriga
 María Eugenia, la mujer de Javier es la que motorizado nuestros encuentros y trabaja para mantener el vínculo. Es una locomotora....extrovertida, alegre y hospitalaria.... gracias a ella nos sentimos como en casa.
 Javier y María Eugenia son miembros de una Peña Gastronómica y propietarios de unas instalaciones adaptadas a ese cometido. Aquí pueden ver el salón y al fondo la cocina, que no tiene nada que envidiar a la de un restaurante. Hernán con un grupo de ayudantes fue el responsable de una paella que me hizo aplaudir con las orejas (las manos las usaba para pelar langostinos)
 Por la tarde y con abundancia de contenido sólido y líquido en mi barriguita, recorrimos una zona de viñedos y pequeñas montañas, para llegar a Longás, el pueblo donde arribé en mi primer día de bicicleteada y participé de la filmación que involucra a todos sus habitantes. Fue fácil encontrar a Eusebio, que a los tres minutos de charla decidió invitarnos a cenar. Conocimos a Elvira, su mujer y al rato apareció Alfonso. Nuevamente el clima que vivíamos era el del reencuentro con viejos conocidos. Hasta me largué a cantar milongas, acompañado por Alfonso y establecimos un nuevo encuentro para la próxima semana esta vez jugando como locales.
 Eva disfrutó sacando fotos de pueblitos perdidos y de caseríos abandonados en la montaña
Para nivelar las energías de Frida, después de algunas horas de marcha en la furgoneta, había que jugar a la pelota y hacerla correr. Cada vez viajamos más relajados y sin plan estructurado, quizá sea fruto de los viajes en la bici. Y como siempre... lo mejor es la gente.

miércoles, 14 de agosto de 2013

Albi (Francia)- Madrid (España) en bici

Hoy al mediodía, cruzaron por la carretera dos ciclistas con sus alforjas y salí tras ellos a invitarlos un chocolate. Se trataba de Jose y Solange, que están viajando de una localidad llamada Albi, cercana a Toulousse con destino final Madrid. Este simpático matrimonio, de español criado en francia y francesa, acumula una interesante experiencia en viajes en bici. El año pasado unieron su ciudad con Jerusalem, 5500 kms en tres meses. Tiene muy buen equipo y una actitud relajada y de disfrute. Si les interesa conocer de su anterior viaje, pongan en el buscador "albi jerusalem a velo" y los llevará a su página. Si no leen francés, tienen el traductor de Google...




sábado, 10 de agosto de 2013

Olorón - Sabiñanigo, 7º día

Era noche todavía cuando comencé a desmontar mi campamento. La larga subida al puerto ocupaba mis pensamientos y quería llegar temprano a casa. Las nubes cubrían el Pirineo y a las 7 de la mañana del domingo pocos coches circulaban. No tenía claro cual era la distancia al inicio del puerto de Somport  y estaba ansioso por saberlo y esperaba que los ciclistas aparecieran para poder preguntarlo. Acumulaba kilómetros y nada.. Empecé a pensar en Gabriel, un argentino que compró casa en Francia en un pueblito de este valle del que no recordaba el nombre y que yo suponía debía pasar en cualquier momento con destino a Jaca, donde tiene su negocio... a cada coche que me adelantaba le miraba la placa, para gritar cuando apareciera una matrícula española... pensé en llamarlo por teléfono y conseguir que me cruzara con el el túnel, pero descarté esa posibilidad para no importunarlo. Era mejor que el apareciera solo y si la bici entraba en su vehículo bien y si no a seguir pedaleando... era un pensamiento obsesivo que el único objeto que tenía era evitar las altas cumbres usando el túnel de 10 km que simplifica todo, pero que no acepta la circulación de bicicletas. Cuan me quedaba menos de dos kilómetros para empezar el ascenso, bajé a sacar fotos en unas fortificaciones para fusileros construidas en el siglo XIX y al salir de unas ruinas, una camioneta que entraba a Francia me tocó bocina y paró metros mas adelante... era Gabriel. Me llevó a conocer su nueva casa, a la que todavía no se ha mudado y luego me cruzó el túnel dejándome en Canfranc. HAY QUE TENER CUIDADO CON LA CABEZA Y LO QUE SE PIENSA.....
Ya en España solo quedaba bajar en dirección a Jaca con la bici a más de 50 kmh y gozando del Sol y el viento en la cara y esa sensación de libertad potenciada. Tomé la curva de Villanua y recordé que Pedro y Maite estaban en su casa, tomé el desvío le pedí una cerveza y quince minutos después otra vez al camino... el viaje se terminaba. La cuesta que bordea el hospital de Jaca se hizo larga y ya la temperatura estaba sobre los 35º, iba a tener que comer algo y descansar y solo me restaban 25 km hasta casa. Consulté con la tripulación y decidimos llamar a Carina para que me fuera a buscar con la camioneta. A las 3 de la tarde comíamos los tres juntos (Eva, Carina y yo), luego la ducha y una siesta y terminé el domingo trabajando en la tienda y tratando de quitar de mi cabeza un duende que me preguntaba ¿y ahora, a donde vamos?

 Las nubes tapaban el Pirineo a las 7 de la mañana.
 El valle se va estrechando y el verde se acerca cálido y protector.
 En el cartel blanco que hay sobre el césped, se alcanza a leer la palabra "rugby" un deporte muy extendido en toda Francia, donde trabajan muchos jugadores argentinos, que al retirarse, en muchos casos se quedan como entrenadores.
 Parece que circulo entre Bariloche y la Angostura... solo falta el lago.
 Típico caserío de productores agropecuarios franceses.
 Sobre la carretera, los restos de una torre de fusileros.
 En la montaña, una fortificación. Estos edificios se encuentran en las dos vertientes pirenaicas.
 La tronera desde la que el fusilero disparaba
 Gabriel, que me ahorró el puerto y que dejó pendiente una cena de inauguración de su nueva casa en Francia. La nueva casa tiene grabado en la puerta el año 1584.... es merecedora de una entrada en exclusiva que haré cuando se concrete el encuentro inaugural.
 El polvorín de Jaca, que abastecía a los edificios defensivos del lado español del Pirineo.
La Peña Oroel, que mostré en las fotos del 1º día, pero ahora desde otro ángulo y en el día que cerraba el circuito.
Fueron 586 kms en la bici más un tramo en tren y dos en coche, recorridos en exactamente siete días y con un gasto total de 145,50 euros.
Es una experiencia de recreación (re-crearse) que me genera múltiples experiencias a las que asigno un alto valor. Los edificios se pueden repetir y también los paisajes, pero no las gentes. El cansancio, los dolores musculares, las incomodidades son inevitables, pero la satisfacción por superarlos les da otro significado. La libertad de viajar sobre dos ruedas y con el motor de nuestro propio corazón, también nos dice que no es necesario mucho para VIVIR. 
Comer y descansar. 
Sentirse protegido bajo la fina tela de la carpa, mientras escuchamos el goteo de la lluvia. 
Coronar en solitario un puerto que pone ante nosotros un inmenso valle.
Ver el cielo limpio y sus estrellas escuchando el silencio.
No es poesía.. es mucho más.
La seguimos en la próxima.


viernes, 9 de agosto de 2013

SainT Martin de Seignanx -Olorón 6º día

Anoche me dormí mirando el cielo a través de la ventana del techo de mi carpa, y a las 00:30 unas gotas de lluvia me obligaron a salir y cerrar la abertura... no pasó a mayores y cuando antes de amanecer me puse en pié, el día pintaba agradable. Rodé cómodo entre árboles y campiñas que parecía pintadas en una tela. Pasado el mediodía estaba en Navarreix, a 88 kms. de mi punto de partida. Esta pequeña ciudad medieval es un importante nudo en el Camino de Santiago francés. Me crucé con varios peregrinos,inclusive con un pequeño grupo que usaba para transportar sus mochilas un caballo. Me dí el gusto de un buen almuerzo, sentado en la terraza de un restaurante y mi siesta esta vez fue junto al río.
Ya ha desaparecido el vasco como lenguaje y estoy en el Bearn, tierra de la que creo partiera mi abuela paterna a fines del siglo XIX... ¿como habrá sido la historia de Rita Guichard Lizarraga? Quien pudiera sumergirse en el tiempo y verla llegar a su nueva tierra... cuantas cosas se pueden ver encerradas en un paisaje y hay quien piensa que, "la tierra es tierra no más".
Estos dos días estoy tratando de encuadrar las respuestas de los franceses a mi pregunta de;"habla español?".
La gran mayoría responde que no, pero muestra una actitud cordial y predispuesta a resolver la situación. Unos cuantos, dicen "un poquito", pero tiene un importante conocimiento del idioma por haberlo estudiado o por tener antepasados españoles y un escaso porcentaje, escupe un rotundo NO, con cara de asco y deseos evidentes de que te largues pronto de allí. Ningún pueblo escapa a tener entre los suyos estos bichos insolidarios y creídos. Los receptores del desprecio son los más pobres en relación a ellos (moros en España, bolitas, chilotes o perucas en Argentina.... y así seguirá la lista). Se hacen notar, pero son muy pocos. La gran mayoría de la gente simple, de a pié, común o como quieras llamarla, es generosa y bien predispuesta para con el viajero y esa es la mejor experiencia de andar el Mundo.
La jornada concluyó en Olorón y acumulé 115 kms. El camping municipal, con magníficas vistas del Pirineo, fue mi residencia ese sábado.
Gastos del día € 32,70 (15 de comida y 10 de camping) 
 Poca gente en la ruta y mucha sombra
 Puente en Navarreix
 mi máquina junto a un coche inglés de época
 El coche "british" con su volante a la derecha junto a las murallas de Navarreix en la costa del río.
 Me divertí un rato viendo la actividad en el río....
 Mi mansión esta vez con vistas al Pirineo....
En este viaje estrené el mallot que me regalaron los compañeros del Radio Club en Alemania

jueves, 8 de agosto de 2013

Hondarribia - Saint martín de Seignanx , 5º día

Amaneció gris y con una temperatura agradable, por lo que rodar en las subidas de entrada a Francia fue un placer. Mucho tráfico y el turismo abarrotando los hermosos pueblos y playas del País Vasco Francés. El plan era llegar a Bayona y hacer con tranquilidad los aproximadamente 50 kms., que me separaban de esta ciudad.

En una hora llegué a Saint Jean de Luz y entré hasta el puerto, recorrí sus peatonales y la plaza, donde charlé con un artista plástico que ahí vendía sus cuadros. Lleva 25 años viviendo en Brasil, en la ciudad de Fortaleza, viajando a Francia los veranos. Gran pescador de truchas, conoce la Patagonia como yo. Hablamos de lagos, ríos y playas conocidos y a más de once mil kilómetros, reviví los paseos por el Estefen, Espejo Chico, Escondido, Huechulafquen, río Chimehuin, brazo de la Tristeza... cada recuerdo que traíamos nos iluminaba la cara a ambos.

Volví a la ruta con los recuerdos de las acampadas en el Espejo, la travesía cruzando el Manso para salir al fondo del Estefen, la visita a la estancia donde trabajaba Simón Lewis y las truchas del Chimehuin.... el mar me pintaba de azul cada historia recuperada y así entré a Biarritz, famosa por su festival de cine. Dí unas vueltas por sus calles y me proveí para el almuerzo, que hice bajo un gran árbol en un parque, donde también dormí mi sagrada siesta. Con nuevas energías rodé hasta Bayona donde no hay camping, por lo que seguí hasta Saint Martín de Seignanx, alejándome de la costa y totalizando 66 kms.

El camping de lujo y con un precio acorde... necesité negociar la tarifa que triplicaba la de la noche anterior. Finalmente, hice uso de todo lo que me brindaba... lavé ropa, me duche y me instalé en la piscina hasta el atardecer, cuando decidí recorrer las instalaciones. No hay una sola casa fija, como es habitual en todos los campings de Europa. Son grandes parcelas donde muchos ingleses despliegan sus caravanas gigantes y los accesorios de los que se rodean (parrillas portátiles, carros cocina, grandes toldos) Todos habían cenado y bebían sus vinos o tragos con la clásica vela en la mesa. Volví a mi palacete, preparé mi cena y me acosté otra vez mirando el cielo a través de la ventana de mi carpa.
 Ya en suelo francés sigue presente el euskera como lengua predominante.
 Mientras circulaba por las peatonales de Saint Jean de Luz montado en mi bici, la policía me indicó que el área era "peatonal".. había que caminar... sorry men, se me escapó el detalle.
 A mi izquierda un tranquilo Atlántico aparecía y desaparecía haciendo mas grato el pedaleo.
 Desde mis "aposentos" podía ver la valla de la piscina del camping. Más atrás el bar y los servicios.
Dentro de la carpa se ve la funda sábana que usaba a cambio de la bolsa de dormir, pues las temperaturas siempre fueron muy altas, bajando como máximo a unos 17º durante las madrugadas.
Este día gasté € 39 incluyendo los 20 del camping.


miércoles, 7 de agosto de 2013

Abárzazu - Hondarribia 4º día

Antes del amanecer estaba desmontando el campamento y haciéndome el desayuno. Sabía que el puerto era largo y procuraría evitar el calor. Si bien comencé con la cabeza en negativo, ante lo que consideraba iba a ser extenuante, en poco rato encontré un ritmo llevadero y los 25 km se me hicieron gratos. Subí la serpenteante ruta con el valle a mi derecha y siempre con sombras cercanas. En menos de dos horas atravesé el túnel y baje al valle con viento de frente. 
Las poblaciones se organizan de manera diferente a lo visto hasta ahora, inclusive la arquitectura popular también se distingue de otra manera y la lengua vasca es la principal. 
Hago la etapa de los huevos fritos y encaro un segundo puerto mucho mas breve y entro al Parque Natural de Aralar. El bosque me rodea, me siento bien, protegido, cargándome de Vida. 
El descenso es vertiginoso y se extiende muchos kilómetros, mientras la temperatura asciende de forma proporcionalmente inversa. Decido que los casi 70 kilómetros hechos y el calor obligan a parar por hoy. Al llegar a Beasain busco un camping, pero me dicen que de eso nada, que los campings están en la playa, que "solo son unos 50 o 60 kms". El tren es la alternativa, y embarco con destino a Irun, a la que llego después de parar en todas las estaciones y observar conductas urbanitas. Soy un bicho extraño para los pasajeros que suben y bajan de continuo.
Desciendo en Irun y obtengo la información para llegar a un camping con mar, son unos 10 kms. y está junto al faro de Hondarribia... a pedalear Raulito. Pasadas las tres de la tarde me siento ante un plato de comida, con una cerveza fría y el Atlántico delante.. que placer. Cuanto paisaje se puede guardar en las retinas. Cuanto Mundo para ver y recorrer y solo hacen falta dos ruedas y ganas. Tarde de descanso y disfrute, cena elaborada con ingredientes que compro dentro del camping, charla con Ibon que se acerca buscando información para concretar un viaje en bici y a dormir con la ventana abierta al cielo... mañana será otro día y habrá que encararlo con la tripulación descansada.

 Coronar un puerto es una satisfacción doble; 1º haberlo conseguido y 2º que comienza la bajada
 Que lejos se ve el pueblito y que rápido se llega al valle

 Me gusta el bosque. Es donde mejor me siento.
 Comí mirando esta "ventana"
 Mi mansión frente al mar.
Todo preparado sobre el "mantel" para preparar el festín.
Gasto total del día € 37.- (tren 3,20, almuerzo 11,50 y camping 11,60)


martes, 6 de agosto de 2013

Eduardo Galeano

"El contrato de matrimonio y el testamento, importan más que el amor y la muerte"

Carcastillo - Abárzuza, 3º día

Muy temprano abandoné el Monasterio y por un  terreno con pequeños desniveles fui internándome en tierras navarras. Ya cambiaba el terreno y aparecían grandes superficies de huerta regadas por aspersión. Este aumento del verde se fue incrementando a lo largo del día.
Desde el inicio del viaje notaba incomodidad en el manillar y ahora se sumaban nuevas dificultades al cambiar de marchas. Entré a la ciudad de Tafalla buscando una bicicletería  donde solucionar el problema. El mecánico, al salir a la calle para ver mi "máquina", lo primero que dijo fue;"es una bici muy barata", estudió los cambios y agregó; "peores no hay". Se agachó para continuar su inspección y tocando la cadena, agregó; "es muy corta, esto se corta en cualquier momento". Le pedí me dijera si podía resolver el problema y mientras toqueteaba aquí y allá, seguía desgranando sus despiadadas críticas a mi Rocinante. Cuando concluyó "lo que malamente se podía hacer", encontró que la presión de los neumáticos no era la adecuada. Ya los inflaré, le respondí,  y mirando mi bombín remató; "eso no sirve para nada". Yo miraba mi "máquina" y recordaba los 1200 kms que hice con ella por Marruecos.... para olvidar tanto agravio busqué (y encontré) un bar donde castigarme con alimentos.

A las 12;30 estaba a la entrada de un pequeño pueblo llamado Oteiza, pero la temperatura era de 43º y me refugié en un monte junto a la ruta. A las 5 de la tarde hice otros 8 km hasta Estella y volví a parar un buen rato. Sobre las 8 de la tarde me planté en Abarzuza y junto al río, con el permiso de los vecinos monté campamento en un prado. Ahora estoy en la Navarra vasca y el euskera está presente de manera notable.
A media noche ruidos en la bici me despertaron, pero se trataba de algún animal que olfateo la bolsa de basura atada al manillar.
Los gastos del día ascendieron a €19,50, incluyendo los € 5.- que pagué al mecánico.



 Parada en un descanso de la carretera, a la entrada de Olite
 Ciudad de Tafalla, donde mi bici sufrió el mas grande de los agravios 
Almuerzo de homenaje y desagravio a mi bici... después de esto volvimos a la ruta con la moral en su sitio.