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jueves, 15 de febrero de 2018

Entrevista radial



El pasado verano, visitó nuestra chocolatería, un ciclo viajero vasco (Íñigo) y después de beber un chocolate frío, lo acompañé unos kilómetros en su camino. A primeros de enero, me escribió para contarme que lleva un programa radial sobre viajes, en una emisora de la ciudad de Vitoria y quería hacerme una nota. Desde luego acepté y salimos al aire, en directo, el día 11 de enero por la noche. Me enviado el enlace para escuchar el programa de esa noche, donde previo a mi charla, entrevistó a unos esquiadores que viajan por el mundo, buscando subir montañas para luego bajarlas sobre las tablas y han visitado lugares maravillosos y fuera de los destino previsibles. A partir del minuto 47:40, comienza lo mio y este hombre se tomó el trabajo de buscar una música que me identificara, y fue José Larralde y una de sus milongas lo que escuché antes de salir al aire. Se agradece. En mi blog, he colgado unos versos del Pampa Larralde, con los que me identifico;
Hace ya muchos inviernos
que he dejado de ser muchacho
y aunque ando de lomo gacho
por culpa del reumatismo,
por corazón tengo el mismo,
aunque le falte algún cacho
Este periodista y viajero se llama Íñigo “Rumenige” y su programa KASAKATXAN. Va por una radio de la ciudad de Vitoria, Euskadi, que se llama Hala Bedi Irratia. Espero les guste.
Aquí abajo el enlace:


http://halabedi.eus/2018/02/09/kasakatxan-3-16-esquiando-montanas-heladas-el-pampa-en-bici/

lunes, 8 de enero de 2018

Líderes, pastores???

¿Que estoy pensando?
Que sentirse religioso no alcanza para tener estatura moral. Entiendo que las creencias religiosas, pueden ser herramientas para crecer éticamente y buscar dilucidar los misterios de la vida. Pero lo veo como un arduo camino de búsqueda interior, en el que inexorablemente descubriremos que la humanidad es UNA y sus componentes, HERMANOS. 


En las estructuras de la iglesias, indefectiblemente, aparecen las "autoridades" y quizá algunos solo lo sean, porque pueden recitar de memoria, los textos de algún libro sagrado, pero en cuanto a egoísmo, mezquindad e insolidaridad, han logrado crecer poco o nada.


Muchos, quizá demasiados de estos líderes, esgrimen con laureles de gloria, haber sido alcohólicos, toxicómanos o ludópatas y proceden como los ex fumadores. Se tragaron todo el humo y ahora no aceptan que nadie sople.


Es cierto que cada uno elige como quiere pasar por esta vida y que la verdad tiene mil caras, pero las conductas que contradicen los principios que proclaman, deben ser repudiadas.


Nadie necesita intermediarios para llegar a Dios, pero parece ser que los intermediarios necesitan fieles para especular con Dios.


Quien trata a sus hermanos de manera utilitaria, caprichosa y de permanentes juicios, no puede ser conductor de nada.
Un líder, religioso o de cualquier actividad, debe ser seguido por su ejemplo. Por ser el primero. Por preocuparse y velar por quienes de él dependen. El líder, no es el que duerme la siesta mientras los demás trabajan. No es el que espera le limpien lo que él ensucia. No es que de manera arbitraria, resuelve cuestiones que no le incumben, pero que lo contrarían. No come mejor que su "tropa", ni descansa más que ella.


Ese tipo de pastor, solo necesita ovejas con vocación de esclavas.


Ernesto Guevara, El Ché, se declaró ateo (no creo que Dios se haya molestado por esto), pero era capaz de dar la vida por salvar a su más modesto colaborador.

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Campo de Moria

Aquí más fotos de Moria. En cada una un detalle.

 Desde el sitio donde se entrega la comida, esta la visión. Carpas, contenedores... la ropa secándose.

 Y la vida va, dice esa hermosa canción francesa. Aquí también y para que fluya hacen falta múltiples actividades. Como la de peluquero...


Las colas esperando la comida. Ya les hablé de esto. Hay comida para todos, pero el control es prácticamente inexistente. Los refugiados disponían de una credencial cuando yo llegué a Moria. Luego se les retiró porque las duplicaban y hasta quintuplicaban. Ahora usan para recibir sus raciones unas hojas fotocopiadas, donde figuran los datos y fotos de los integrantes de la familia.... pero... hace la cola la mujer y recibe lo suyo. Luego el marido repite la operación en otra cola y vuelven a recibir.... No culpo a los refugiados. No se lo que yo haría en situación similar, pero si digo que las organizaciones pueden optimizar los recursos de su funcionamiento. Un ordenador portatil, se me ocurre que sería suficiente.

La fila de las mujeres y un refugiado pakistaní que colabora como voluntario
 aquí se ven las camionetas que traen los alimentos. El agua viene en un camión

Ojos... bonitos ojos sirios. Han visto mucho para sus edades. Han llegado niños que no hablan. Vieron como las bombas destruían sus casas, cruzaron con lo puesto dos países y luego el mar.

Dos niñas que con cuerdas y cajas vacias han construido sus columpios... pasé por allí y me llamaron para que las empujara. Quién se niega???

 Muchas familias mantienen sus viviendas limpias y ordenadas. Las duchas no cuentan con agua caliente y los servicios sanitarios están colapsados.
 Mi lugar de trabajo


El voluntario que se ve al fondo, es Piti. Un suizo que llegó hace dos días y estará dos semanas en Moria

Este amiguito, con el que ya mostré una foto de mis primeros días, hoy se acercó a saludarme y me manifestó tristeza por mi partida. Recordé mi nariz de payaso y se la obsequié. La madre me dijo que eso serviría para recordarme. Esa nariz, no es muy querida por Eva. La compré apenas llegué a España y la usaba para vender unos juguetes de madera que hacía y luego vendía en la calle. A Eva ese recuerdo la pone mal y a mí me pareció buena esta ocasión para desprenderme de la nariz y hacerle un mimo a mi compañera. Vaya a saber uno como sigue la historia de ese trozo de plástico?

Hoy a la mañana volví a sentarme frente al bidón de la leche. Y nuevamente alcanzó. Esta sola tarea vale la mitad del viaje y estadía en Moria. La otra mitad es la oportunidad de convivir y sentir con hermanos que la están pasando mal.

Sobre la mesa el chaleco verde que usé en estos días. Ahí queda. Alrededor algunos de los compañeros voluntarios. Otros no estaban para la foto o se han ido hace pocos días. De izquierda a derecha; Bastien de Burdeos, Francia. Yo, Piti de Basel, Suiza, Sara, también suiza, Marta y Nacho de Zaragoza, España. Gente joven con un corazón enorme. Se merecen lo mejor de la vida.

martes, 19 de diciembre de 2017

Historias y reflexiones

Cuando viajo en bicicleta, o ando turisteando o en este caso, en que he vivido intyensas experiencias en el Campo de Refugiados, me aparecen historias que creo merecen ser contadas y también en algunas situaciones se me da por reflexionar. Aquí les dejo algunas de esas narraciones que ya volqué en mi página de Facebook:


Cada vez que abro el Facebook, me pregunta: "¿que estas pensando?" y hoy pienso que estoy en el lugar adecuado y en el momento de mi vida adecuado. Hace tres días no me sentía así. Tengo ganas de contar historias. De esas sencillas en apariencia, pero que si uno se mete en sus pliegues, tienen mucho jugo. Allá vamos.
1)Los teléfonos móviles. Todos los refugiados tiene uno y son de mayor calidad que el mío. Además con conexión a Internet. He escuchado a compañeros y también lo he pensado:¡ no tienen nada, pero si teléfono! Y es que es su único vínculo con el mundo. Pueden saber de sus familias y hacerles ver que han llegado a Europa y están vivos. Los veo reír en solitario, mientras en un rincón se conectan con sus novias o hermanos y desde ayer, tengo seguidores de los que desconozco todo, porque sus nombres están escritos en árabe.
2)Amigos. A cada paso alguien me saluda y me llama amigo. Claro, llevo el chaleco de REMAR y esa es la ONG que les entrega la comida. Necesitan ser mis amigos. Cuando en mis paseos en solitario por el campo me detengo a pedir permiso para hacer una foto o a preguntarles de donde son, el tiempo que llevan aquí o simplemente saludarlos, indefectiblemente quieren saber mi nombre y donde soy. Hoy, después de terminar el reparto del almuerzo, desde la barrera un flaco y desgarbado africano gritaba ¡Raúl, Raúl, amigo!... lo conocí ayer, es de Somalia y comparte carpa con otros dos compatriotas... necesitaba comida y se la pude dar. Hoy sobraron raciones.
3)La fe. Camino a los baños vi a un hombre sentado y leyendo un hermoso libro. Me detuve y le pedí permiso para tomarle una foto. Me preguntó para que.Le dije que me parecía una buena imagen y que la compartiría con mis amigos y familiares. Aceptó. Luego supe que leía El Corán. Me preguntó sobre mis creencias religiosas y le respondí que creía que solo existía un Dios con diversos nombres y que a mi entender, todos los seres humanos somos hermanos. Me abrazó y llamó a sus compañeros. Me tiré media hora tomando té y conociendo sus historias personales. La vejiga reclamaba atención y dejé a este nuevo amigo. Es técnico en bioquímica y su país es Irán.



Vamos a contar historias.
1) Violencia: Diariamente se observa la violencia. En los niños y sus juegos. En los enfrentamientos "étnicos", en la prepotencia policial. Pero ayer, frente a mí, dos mujeres se tomaron a golpes. Cosas de comidas y actitudes egoístas. Una de ellas era imparable. Fuimos varios los que intervenimos para poder detenerla y luego calmarla. Más tarde me contaron que ISIS le degolló una hija.
2) Libertad: Creo que cualquier persona que caiga en un campo de refugiados y viva en él un año, siente una profunda frustración y necesidad de libertad. Eso le pasó a Alí, un joven paquistaní, que decidió cambiar de destino y huir a Atenas. Con una botella de agua y un paquete de bizcochos se escondió en un contenedor de basura. Allí pasó la noche y por la mañana un camión vació el contenedor en su caja y junto a los desechos viajó Alí al puerto. Enredado entre bolsas cayó dentro de más basura y trató de taparse como pudo. La policía caminaba pisando con fuerza para descubrir algún "ilegal". Luego la calma. Cuando el barco comenzaba su navegación, un policía levantó la bolsa que lo cubría y a puñetazos lo bajo a tierra. Había pasado 28, VEINTIOCHO horas, de su vida entre la mierda y solo consiguió que le sellaran la credencial en tinta roja. Pasó un año más y es muy difícil que Europa le abra sus puertas.
3) Separación. Ya lo conocen a Abdulha, el hombre que organiza y reparte los cartones y los palets. Durante los bombardeos en Alepo, pudo salvar a su mujer y sus hijos. Ellos están en Oslo, Noruega y él espera los dichosos papeles que le permitan volver a abrazar a sus seres más queridos. Mientras tanto, no pierde la sonrisa ni su actitud solidaria. Hoy le dio su pan a una familia que acababa de llegar al campo. Y yo lo estaba mirando.



Historias
Fe: El domingo pasado, Bastien, el voluntario francés, fue invitado por refugiados africanos cristianos, a su reunión en un monte con olivos. La pasó muy bien y me lo comentó. Desde el lunes visito el sitio, donde se respira mucha paz y sirve para desconectar del drama de Moria. Siempre encuentro a varios refugiados que oran, generalmente caminando y recitando pasajes de la biblia a voz en cuello, pero hoy se agregó el canto. Lo hacían en lenguas africanas, no en francés y repitiendo frases cortas. Uno hacía la "1º voz", variando el orden del estribillo, subiendo a bajado el caudal y los demás se limitaban a recitar esa corta frase. No creo poder transmitirles cabalmente lo que yo escuchaba, pero creo que si buscan en Youtube, música tradicional africana, tendrán una muestra. Súbitamente el volumen se apagaba y después de unos segundos, otro participante arrancaba con otra frase y otro ritmo. Luego volvieron a recitar sus frases en francés y finalmente volvieron al canto, pero esta vez acompañado de la danza. Normalmente medito y puedo abstraerme de estas ceremonias, pero hoy era tanta la fuerza que estos hermanos desprendían, que hasta llegué a sumarme al baile. Esto también es Moria



¿Que estoy pensando?
Que sentirse religioso no alcanza para tener estatura moral. Entiendo que las creencias religiosas, pueden ser herramientas para crecer éticamente y buscar dilucidar los misterios de la vida. Pero lo veo como un arduo camino de búsqueda interior, en el que inexorablemente descubriremos que la humanidad es UNA y sus componentes, HERMANOS.
En las estructuras de la iglesias, indefectiblemente, aparecen las "autoridades" y quizá algunos solo lo sean, porque pueden recitar de memoria, los textos de algún libro sagrado, pero en cuanto a egoísmo, mezquindad e insolidaridad, han logrado crecer poco o nada.
Muchos, quizá demasiados, esgrimen con laureles de gloria, haber sido alcohólicos, toxicómanos o ludópatas y proceden como los ex fumadores. Se tragaron todo el humo y ahora no aceptan que nadie sople.
Es cierto que cada uno elige como quiere pasar por esta vida y que la verdad tiene mil caras, pero las conductas que contradicen los principios que proclaman, deben ser repudiadas.
Nadie necesita intermediarios para llegar a Dios, pero parece ser que los intermediarios necesitan fieles para especular con Dios.
Quien trata a sus hermanos de manera utilitaria, caprichosa y de permanentes juicios, no puede ser conductor de nada.
Un líder, religioso o de cualquier actividad, debe ser seguido por su ejemplo. Por ser el primero. Por preocuparse y velar por quienes de él dependen. El líder, no es el que duerme la siesta mientras los demás trabajan. No es el que espera le limpien lo que él ensucia. No es que de manera arbitraria, resuelve cuestiones que no le incumben, pero lo contraría. No come mejor que su "tropa", ni descansa más que ella.
Ese tipo de pastor, solo necesita ovejas con vocación de esclavas.
Ernesto Guevara, El Ché, se declaró ateo (no creo que Dios se haya molestado), pero era capaz de dar la vida por salvar a su más modesto colaborador.


lunes, 18 de diciembre de 2017

Campo de Moria... más experiencias


 La ONG REMAR, pertenece a un grupo evangélico y los responsables de su actividad en el campo, son pastores. El día que llegué me recibió Juan Carlos, a la derecha, español radicado en Rumanía, donde atiende la delegación de REMAR dedicada a la rehabilitación de toxicómanos. A la izquierda Miguel Angel, portugués radicado en Alemania, que reemplazó a Juan Carlos.
 Cuando llegan los alimentos o en este caso el agua, muchos refugiados colaboran con la descarga. Basta que un niño reciba una caja o algo para transportar y se suma una multitud. Este pequeño, lleva un paquete de seis botellas de 1,5 litros. Más de 9 kilos.... debe de ser más de la mitad de su peso.
 Ningún ser humano es ilegal.... lo ha escrito un griego en las cercanías del campo. Y yo lo rubrico.
 Los palets de madera, como el que vemos detrás, con las botellas de agua, sirven para aislar las carpas del suelo. Esto significa un cambio positivo en cuanto a confort... si un palet. Las peleas por lograr uno son constantes, por lo que este hombre, refugiado sirio de la ciudad de Alepo, decidió organizar este reparto, abriendo listas desde horas muy tempranas. Con este mínimo gesto resolvió una cuestión importante. Se llama Mohamed Abdulah y durante los bombardeos su casa fue destruida, como toda la ciudad. Pudo hacer que su mujer y sus hijos salieran de Siria y hoy lo esperan en Oslo, Noruega. Él lleva dos meses en Moria y espera reunirse con su familia. Nunca pierde la sonrisa. Perdón.... de que era que te quejabas hoy???

 Esta es la mezquita donde los hombres musulmanes cumplen con sus ritos de oraciones. La mayor parte de la población del campo es de religión musulmana.
 La isla está poblada de olivares y los que rodean el campo son lentamente ocupados por refugiados ante la saturación de las instalaciones.
 llovió toda la mañana y cuando escampó, este congoleño se aislaba del drama con su guitarra. Cuanta historia podemos imaginar en esta foto.

 Las voluntarias mujeres, tienden a empatizar más con los niños. Estos muestran en sus conductas el drama que les tocó y les toca vivir. La violencia acompaña sus juegos y también tienden al aislamiento y una manifiesta tristeza. Necesitan cariño y se pegan a quien les da un abrazo o les sonríe. Marta, voluntaria de Zaragoza, España, trabajó mucho y bien con ellos.

 Este niño buscaba permanentemente a cualquier voluntario para cobijarse en sus brazos. No habla, pero sonríe y se apreta contra tu pecho sin querer separarse. Muchos niños han llegado solos a Moria o sus padres murieron en el cruce del Mediterráneo y están alojados en instalaciones especiales.
 En el círculo infantil vemos a Marta,la zaragozana y a Sara, de Suiza, organizando juegos para entretener a la gente menuda. No existen en el campo ningún tipo de instalación recreativa, ni escuelas, ni nada de nada que alivie estas horas tan tristes.
 Este joven refugiado es de Afganistán y por sus ojos rasgados lo he apodado "el japonés Takeshi". Cuando nos encontramos nos saludamos con reverencias y bromeamos. Colabora como voluntario en el servicio de comidas y la sonrisa que lo adorna es permanente.
 Esta es la calle de entrada al campamento. Fue obtenida hace dos domingos. La gente descansa. Apenas son las 7:30 de la mañana.
 Mis compañeros rumbo a las instalaciones donde REMAR entrega las raciones de comida.
 Fátima es la única mujer que además de ser refugiada es voluntaria. También muestra siempre una sonrisa y tarea es muy importante en el trabajo con las mujeres. Los musulmanes tienen normas de convivencia que hacen que no se pueda tocar a una mujer ni siquiera para saludarla. En mis días de estancia, llegué a abrazar y besar a alguna de ellas, en situaciones de gran alegría por haber logrado el traslado a Atenas. Fátima por la convivencia con voluntarios europeos acepta un trato más igualitario.
Pocos días antes de salir de Moria, ella y su familia consiguieron el traslado al campo de Malakasa, donde disponen de mejores condiciones de vida. Los instalan en contenedores con baño y cocina y no hay hacinamiento.
 Me gusta recorrer el campo y siempre surgen oportunidades de hablar con sus temporales habitantes. Este hombre, leyendo su Corán al sol de la mañana era una excelente imagen y le pedí permiso para fotografiarlo. Me preguntó el porqué y le expresé que me parecía una imagen que debían ver mis parientes y amigos.  Me preguntó sobre mis creencias religiosas y le expresé que no tenía ninguna en particular, pero que creía que solo hay un Dios con diversos nombres y que todos los seres humanos somos hermanos. Su respuesta fue un abrazo y la llamada a sus compañeros para presentarme. Es refugiado iraquí, químico de profesión y lleva tres meses en Moria. Un nuevo amigo.
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 Me llaman la atención los ojos de los sirios. Son hermosos y esta niña lo certifica.
 Hacía frío esa mañana y este hombre resolvió el tema de la calefacción con esta improvisada estufa.
 Los africanos se agrupan en un sector del campo y no visitan el sitio de entrega de alimentos. Ellos cocinan víveres que compran fuera de Moria. Cada refugiado recibe una suma de 90 euros mensuales, lo que permite a una familia disponer de dinero suficiente para resolver temas como el de la comida. También reciben ropa (nueva), frazadas, material para la higiene personal, etc.
Llegó una camioneta con garbanzos y había que descargarlos. Los niños estaban entretenidos en la carpa y se sumaron al trabajo. Para ellos fue una fiesta y un alivio a la monótona rutina.

jueves, 14 de diciembre de 2017

Esto es Moria.... Lesbos, Grecia, Europa

http://www.lasexta.com/noticias/sociedad/mafias-drogas-violaciones-el-campo-de-moria-se-convierte-cada-noche-en-una-jungla-para-los-7000-refugiados-que-viven-alli-hacinados_201712085a2aba840cf2b940af6e2182.html


Más información sobre el campo de Moria

Moria.... infierno o asilo?

https://www.losreplicantes.com/fotos/duro-comienzo-refugiados-nueva-vida-europa/campo-refugiados-moria/


Los invito a abran el enlace que está arriba.... sabrán mucho más de este campo donde estoy.